viernes, 18 de septiembre de 2009

En la frontera


Son las 1:00h am de una noche cualquiera, en una planta cualquiera, de cualquier hospital..
Se encuentra agotado. Ya no recuerda cuantos pacientes ha visto en Urgencias. Mientras avanza por el pasillo, todas las imágenes, las conversaciones, vuelven otra vez a su mente, y pasan en un segundo,como en una película, por delante de sus ojos . Sube al ascensor. La puerta se está cerrando, cuando de repente se detiene, y se vuelve a abrir, pero no entra nadie…Le ha pasado en multitud de ocasiones, y aún no ha encontrado una explicación lógica, porque en teoría la puerta del ascensor tiene un sensor , y éste sólo detiene su cierre cuando algo se interpone ..pero qué? qué se interpone?.. A continuación se cierra, esta vez sí, definitivamente, y entonces lo siente, otra vez, ese frío inmenso, que le eriza todo el vello,recorre su espalda , y le cala hasta los huesos.
En planta todo se encuentra en silencio y sólo permanece encendida la luz del control de enfermería. El silencio en un hospital es un silencio espeso, es ese silencio espeso que esconde en su vientre gritos de vida y de muerte, de alivio y dolor, de impotencia y esperanza, latentes, atrapados en sus paredes, generación tras generación, desde hace años y años.
- “Eduardo..Ibamos a llamarte. La paciente de la 603 está muy agitada. Creo que tiene alucinaciones. Nos ha avisado en multitud de ocasiones porque vé acostado, en la cama de al lado, a un señor vestido de negro.., y como sabes esa habitación, aunque doble, sólo tiene una cama ocupada, porque se encuentra en regimen de aislamiento” -
- “ Tranquila..Me pasaré a verla. Ahora te cuento..”-

Cuando Berta vé al doctor le echa los brazos al cuello, él se los retira dulcemente, y con ternura le toma las manos mientras se sienta a la cabecera de su cama..
- “A ver Berta..qué pasa?”-
- “Llevéselo doctor!!. Que hace ese hombre aquí si está muerto?”- y clava su mirada, aterrorizada, en la otra cama-
- Berta, tranquilícese!. ..Escuche: Ahí no hay nadie, confie en mí, le digo que no hay nadie. Duerma tranquila. Me quedaré aquí un rato con usted..
- Si que lo hay Dr!!, usted cree que son cosas de vieja, de vieja loca, pero lo hay..está ahí, con las manos cruzadas sobre el pecho..No se vaya por favor! No me deje sola!-

El médico se carga de paciencia, se sienta en el sillon y la contempla. Berta se ha dado la vuelta. Dá la espalda a la otra cama, dice que no quiere ver. Media hora después escucha su respiración rítmica, pausada.. Se ha dormido. Sin hacer ruido sale de la habitación, cierra con suavidad la puerta y se dirige nuevamente al control.

-“Listo Elena! Se ha quedado dormida..y sin necesidad de medicación..ya ves!..-
- Si es que tienes manos de santo! - y le echa una sonrisa pícara, pero el doctor no se dá por enterado, o al menos eso trata de aparentar. Lo suyo con Elena quedó atrás hace tiempo, ambos lo prefirieron así , y segundas partes nunca fueron buenas.
Se sienta al ordenador..
- “Me quedaré un rato aquí. Vale? Estoy esperando el resultado de un análisis-
- "Como quieras Eduardo, si quieres pásate luego, tenemos pastas y café caliente"-

Queda envuelto, suspendido por un instante en el perfume de la enfermera, una mezcla exótica de canela y almizcle..La mira mientras se aleja, con aquel paso ligero, aquel contoneo que siempre le volvía loco. Es innegable..le sienta bien el azul sobre la piel morena, y ese fonendo rosa, colgado del cuello, pero no quiere pensar..,sacude la cabeza, intentando desterrar esa idea, y aparta la mirada...
La pantalla parpadea. El informe aparece en verde y se dispone a ver la analítica cuando de repente, una sombra oscura cruza, como una exhalación, por delante del control..
-"Ehhh, ..Donde vá usted? No están permitidas visitas!"- y aparta la silla bruscamente..
Llega al pasillo con tiempo suficiente para ver como un hombre,mayor, del que no alcanza a ver el rostro, alto y enjuto, con traje negro, entra en la 603..
Cuando llega a la habitación la puerta está abierta, entra como un huracán mientras el corazón le late con fuerza, golpeándole el pecho..
-“Oiga!!!-..
Dentro sólo está Berta, que sigue alli, acostada de lado, en la misma posición en que quedara, y profundamente dormida..
El médico, consternado, revisa todo la habitación y el cuarto de aseo..Nadie!
- "Berta!..Berta!.., despierte! "-
Retira la mano instintivamente, incrédulo, lívido de terror.. :
La mujer está fría..

PD:
Hay una zona desconocida, en la frontera entre la vida y la muerte..que permite ver y sentir, más allá de la vida, y más allá de la muerte..

21 comentarios:

El vecino del 4º dijo...

ofu...criatura...que pánico...antes ya me gustaba poco visitar hospitales, ahora...con esto...me llevarán a empujones...ofú...qué terrorrrrrrrrr....

te felicito...pero me ha caído como una garra sobre la espalda...agfgggggrrrsssssssss...

tu vecino del 4º

Sol dijo...

Miercolessssssssssss!!!
Si quiero que pase la parca cerca quiero que sea comO bRAD Pitt en una pelicula que amo y amare siempre" Conoces a Joe Black"
Este relato como dice el vecino me ha dejado los pelillos de punta y para colmo estoy sola y llueveeeeeeeeee!!!
Pero bueno, me he pasado noches en un hospital y la verdad son feitas .. algo especial tienen, ese silencio, esos quejidos y esas personas que se van delante de ti...
Nunca se sabe sobre lo desconocido... asi que mejor respetarlo...!!!
Muy buen relato Amaya!!!
Besotes llenos de luz!!!
Buen finde!!!

cosasimpropias dijo...

me pusiste la piel de gallina

monik dijo...

Te ha quedado tremenda pero si lo se no lo leo de noche, cuando me acueste me voy a acordar de ti. Me gusta mucho tu blog, lo tienes muy bonito y me encanta tu manera de escribir...
Seguiré pasando y comentandote.
Un abrazo!

salvochea dijo...

Desconocía esta faceta tuya para el relato.
La verdad es que me encantó.

Saludos desde El Bierzo

Flor dijo...

Muy bueno tu relato. Me gustan estas histórias!

Besos
Flor

La sonrisa de Hiperión dijo...

Pasé a echar un ratito y como siempre me voy encantdo. Eres genial. Pasa buen fin de semana.

Saludos y un besazo!

╭★(Ħ/ά /Đ/ά )★╮ dijo...

Estoy de acuerdo con esa ultima frase, cuando estas entre la vida y la muerte puedes sentir muchas cosas mas alla de la vida y de la muerte, lo digo por experiencia propia.

saludos^^

Veronika dijo...

Me gustó mucho.... me sorprendió el cambio de estilo... y el tema es fascinante

Un abrazo

delfin en libertad dijo...

Sorprendente relato, sólo hay que observar mas allá de la mirada y encontaremos mundos indescriptibles y a veces maravillosos, me asustan los hospiales y son mi gran pesadilla, pero por las personas que por ahí transitan, no los fantasmas. Muy buen relato.

DIAVOLO dijo...

Escalofriante...

Mil besos... de vida.

EL SUEÑO DE GENJI dijo...

No es pánico Amaya, es la vida y todo lo que ello tiene consigo de inalcanzable, misterioso e inexplicable.

Hay una frontera tan difusa entre lo lógico y racional y aquello ilógico e irracional que simplemente llamar "verdad" a uno u a otro es un puro trámite formalista.

No me gustan los hospitales, huyo de ellos. Aprecio la labor abnegable de todos quienes trabajan en ellos, siempre navegando entre corrientes peligrosas llenas de rocas, miedos, deseos imposibles, pasiones y anhelos. A veces en condiciones límite, escasos de medios, descanso y tiempo.

No me gustan los hospitales, tal vez porque me asuste la muerte. El dolor...Seguro que es eso. También me asusta la deshumanización del paciente, tal vez convertido en un número, un caso, unos síntomas...

Este doctor tenía "mano de santo", tan solo porque disponía de cinco minutos para dar amor, tranquilidad a una pobre vieja...¿Pero quien tiene en un hospital cinco minutos?. Es imposible.

Aun lívido tengo el recuerdo de la muerte de mi abuela. Al lado una paciente de cancer atiborrada de valium para calmar el dolor. Su cara, sus manos y su cuerpo de un color amarillo "fanta" intenso. Mi abuela quieta tranquila, muriendo de un cancer que la estaba corroyendo por dentro. Alrededor dos familias, con sus miedos...

Amaya no creo que sea aversión al hospital, más bien que mi miedo es a la muerte..

Besos amiga

Javier Herque dijo...

Tu relato me ha parecido genial, tratado con un a serie de escenas puntuales entrecruzadas que lo llenan de alternativas.

El final, excelente, y abierto al dialogo entre lo que cada cual opina de este posible tiempo de transito que llamamos “vida”.

Besos.

misántropo dijo...

Si la Parca lo permite yo escojo
que me visite dormido y ajeno
con el ánimo cumplido y sereno,
con tu rostro apagando mis ojos.

Beso

VIVIR dijo...

¡Oju prima!... que pedazo de relato y que mieo mantrao... ¿que?... y encima me hago seguidor tuyo... ¿esto como es? ...

jajajajajajajajajajajaja

y la musiquita es pa comersela de arte tb ¿que?... bufffffff

pero te seguiré, como seguia a Curro y Paula...

Daniel dijo...

Palpitante relato...

Demosle tiempo al tiempo
él seguramente nos hablará de eso.

Siempre un gusto leerte.
Te envío mi abrazo.
Dani..

Malena dijo...

Mi querida Amaya: Un buen relato que nos hace pensar justo en esa frontera entre la vida y la muerte.

Mi admiración por tí y por todo ese colectivo de médicos que luchan por conservar las vidas.

Mil besos.

azpeitia dijo...

Un relato real, del día a día, donde se mezcla el dolor, la incertidumbre de si podrán salvar tantas vidas en precario. La muerte ese fantasma que deambula por los pasillos por los box, por las habitaciones, atanta al menor descuido.
Y al mismo tiempo la vida que late en el interior de esos seres, que como ángeles custodios cuidan de los enfermos. Porque esos ángeles tienen vida, sueños, deseos, anhelos, desafíos...tentaciones....son en fin seres humanos...Amaya me gusta tu relato, tiene mucho de trascendente, de ir más allá...sigo leyéndote...un beso de azpeitia

salvadorpliego dijo...

Ufffff... Me quedé frio al leerlo.

Genial!!!!

Un placer leerte.

Sandra Gutiérrez Alvez dijo...

un tema muy especial el que tocaste hoy...al cual llegaremos todos de una forma u otra.
te dejo un beso, Amaya.

La Gata Coqueta dijo...

Hola Amaya!

Ya he reanudado la vida social, dejando mis huellas por los tejados de los amig@s...

Hay cosas a las cuales no hay que tenerles miedo cuando llegan hay que aceptarlas.

Además la misma naturleza te prepara y es una cosa que no me preocupa demasiado.

Irreal no existe nada, y si existe es la mente que esta de pàseo...

Después de estar denoche en el cementerio y descansar dentro de la capilla con los allí enterrados... decirme pùes.

Cada momento hay que saber afrontarlo y nada más.

Opino según soy y me comporto...

Te felicito por esta historia tan creible y autentica.

Me encanta la realidades que guardan los pasillos de los hospitales son unos escuchantes en potencia y quedan los quirofanos elos son el confesionario jejejj.

Un beso un abrazo y hasta pronto!!!