domingo, 25 de enero de 2015

Horas

Hoy estuve en casa,
nuestra casa de otro tiempo que nos hizo como somos
Es curioso,  pero se leen aún tu nombre y el mío en las paredes
Es curioso, pero aún se te respira o se me respira, no sé,
o se respira lo nuestro
en las arrugas de la cama que dejé aposta deshecha
( ilusión de volver, supongo)
Sigues ahí, y seguimos
(sin haber puesto los pies durante más de un año)
en las toallas que envolvían nuestra ilusión recién lavada,
en esos folios despistados , con poemas incompletos
que olvidaste descortés  sobre la mesa
Los objetos
( recuerdos de nuestra vida que parecieran otrora inertes)
se esforzaron al tocarlos por esbozar una caricia
y te juro que la hicieron
Me preguntaron por ti, me pidieron:¡ Llámalo, quédate!
antes de cerrar( otra vez, una vez más)
la última maleta
¿ Recuerdas amor? ¿ Recuerdas?
Eran unas horas
de un color  y un calor intensos, horas de madera
en ese silencio compartido
privilegio tan solo
de los que se conocen y se aman sin límites,
Tus brazos me rodeaban
mi espalda dormía su confianza  adosada a tu pecho
Nos mecíamos así,  robándole el aire al aire 
en una  marea constante de cariño
y el  reloj  miraba cómplice a otro lado
Hoy esas horas extienden su sombra caliente
sobre nosotros
y este sabor agridulce pudriendo un corazón
enfermo de nostalgia
 
 
Amaya Martín.