domingo, 26 de noviembre de 2017

Un suspiro

Caminaba despacio, 
derramando el cáncer por la acera
Las gafas semi caídas
como el alma, 
y el pantalón de cuadros
desteñido
y la vieja chaqueta 
de pana que se le ha quedado 
de mangas corta
Lo sostenía por un brazo 
la juventud de un hijo 
que le contaba cuentos
con días venideros de sol
y música en las calles,
con Navidades de turrón 
a la vuelta de la esquina
y unas migas con chorizo y vino
frente a la chimenea. 
Caminaba profundo
Clavándole bien los zapatos 
al cemento empapado de rocio
Se pegaba así a la vida
que hoy más que nunca
sabe que dura un suspiro

Amaya Martin.

No hay comentarios: